
La razón fundamental detrás de los mandamientos es guiar al individuo hacia una vida que refleje la voluntad divina y fomente relaciones armoniosas con sus semejantes. Estas directrices divinas tienen como propósito fundamental impulsar a cada persona a nutrir una «caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera» (1 Tim. 1, 5). No debemos pasar por alto que es Dios, en su benevolencia creadora, quien otorga la vida a la humanidad.
Los Diez Mandamientos, o el Decálogo, se erigen como un conjunto de instrucciones otorgadas por Dios a Moisés en el monte Sinaí (Ex. 20, 1-17). Estos principios esenciales están consignados tanto en el libro del Éxodo, donde se relata la épica liberación del pueblo judío de la opresión egipcia y su travesía hacia la tierra prometida, como en el Deuteronomio, que recopila las palabras de despedida de Moisés al pueblo.
Estas enseñanzas son transmitidas a Moisés mientras este asciende a la montaña para entablar un diálogo directo con Dios, un evento detalladamente narrado en el libro del Éxodo. En este encuentro crucial, Moisés recibe las diez prescripciones talladas en dos tablas, las cuales lleva consigo al regresar al pueblo. Al llegar, Moisés descubre que el pueblo está inmerso en la adoración de un ídolo en forma de becerro de oro, lo cual lo llena de ira ante tal manifestación de insensibilidad. Como respuesta a esta indignación, Moisés rompe las tablas. El primer mandamiento, sin lugar a dudas, establece la exclusividad de la devoción a Dios, excluyendo de manera absoluta a cualquier otra divinidad.
A continuación, presentamos una enumeración de los Diez Mandamientos:
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2. No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano.
3. Santificarás las fiestas.
4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
5. No matarás.
6. No cometerás actos impuros.
7. No robarás.
8. No darás falso testimonio ni mentirás.
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10. No codiciarás los bienes ajenos.
En su esencia, los Diez Mandamientos resumen la importancia de amar sinceramente a Dios, evitar minimizar la trascendencia de su nombre, consagrar momentos especiales, mostrar respeto a los progenitores, preservar la inviolabilidad de la vida, mantener la pureza en lo sexual, respetar la propiedad de otros, ser veraz en la comunicación, cuidar la integridad mental y rechazar vehementemente la envidia hacia las pertenencias de otros. Este código, en su profundidad, no solo nos guía hacia un sentido de propósito y rectitud, sino que también nos brinda una libertad genuina a través del amor; una libertad que surge de la conexión con lo divino y el respeto por los demás.
Para aprender más sobre el Decálogo, echa un vistazo a los siguientes recursos:
• Los diez mandamientos: Camino hacia la libertad
• Moral especial
• Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio
• Pentateuco: Introducción a la lectura de los cinco primeros libros de la Biblia